INFLUENCIA

Publicado: febrero 10, 2014 en Uncategorized

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He hablado varias veces con Pedro García Aguado. Una de ellas fue en la ciudad de Pontevedra y le acabé acompañando al aeropuerto de Vigo para tomar el avión de regreso a Barcelona. En esa conversación me dijo que acaba de estar en un Congreso para jóvenes y allí había escuchado a Jaume Sanllorente. Me comentó que Jaume trabajaba en un periódico y en un viaje que hizo a Bombay le cambió la vida, porque al ver la indefensión de los niños indios huérfanos decidió dejar su trabajo profesional y hacer una institución para protegerles. Actualmente ya son miles de niños los que están recibiendo ayuda de “Sonrisas de Bombay”, así se llama la ONG que creó. A Pedro le llegaron muy hondo unas palabras de Jaume en ese Congreso, con las que afirmaba que la vida sólo tiene sentido si te dedicas a ayudar a los demás. Esta idea le impulsó a poner todos los medios para ayudar a adolescentes con problemas y de ahí salió el programa televisivo “Hermano Mayor”. Si, a los jóvenes se les aconseja y se les guía como lo haría un hermano mayor.

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Hace unos días el maestro José Miguel Arroyo “Joselito” acudió a esta programa porque era uno de los ídolos de Kiko, un jóven metido en la espiral de la violencia y con graves problemas de comportamiento, llegaba incluso a autolesionarse. Joselito le dio motivos para provocarle un cambio de vida. El  mismo se puso de ejemplo porque también su adolescencia había sido un desorden, “pero –decía- a los 16 años tenía una meta, quería ser torero y me ilusionaba y me llenaba de motivación”. A lo largo de esa conversación le fue contando cómo querer ser torero le hizo cambiar, que si uno quería salir de algo, salía, pero que tenía que querer de verdad. Que daba gracias a Dios por la gente que le había ayudado. Al acabar KiKo le dio un abrazo lleno de emoción y le agradeció todos los consejos que le había dado.

Joselito describe la situación por la que pasó en de la introducción de su libro: “De no haber peleado por ser torero, a estas alturas estaría en la cárcel o me habría muerto por sobredosis. Es algo que repito siempre porque a los doce años, cuando perdí a mi padre, mi vida estuvo a punto de caer en un pozo de delincuencia y drogas. Y no es una frase hecha. No tengo ningún afán moralista, porque ni lo pretendo ni va con mi carácter: nunca me gustaron las moralejas. Pero, ahora que tantos chavales crecen en el desequilibrio de las que llaman familias “desestructuradas”, quién sabe si mi caso puede servirle de ejemplo a alguien”.

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La influencia es esa capacidad para orientar a otros de manera que actúen de un modo determinado hacia el bien, y es una actitud muy frecuente a lo largo de la historia del toreo. También lo expresaba con  claridad el diestro mexicano Diego Silveti, en un encuentro digital convocado por el portal taurino mundotoro. A la pregunta, ¿Cuál es su principal defecto y su mayor virtud?, respondía, “la gente cercana a mi podría responder mejor a eso que yo. Soy muy despistado, se me olvidan mucho las cosas y soy un poco desordenado. Y como virtud intento hacer el bien y dar ejemplo a las personas; dejar un legado más”. Ahí aparecen algunos de los requisitos para influir correctamente, que las palabras vayan acompañadas del buen ejemplo y que se hable con sinceridad.

Pablo Moral, se acaba de inscribir en la Escuela de Tauromaquia de Valencia. Me decía que al poco tiempo de matricularse le comentaron que a partir de ese momento tenía que vivir en torero, por lo tanto nada de alcohol ni salidas nocturnas, a entrenar con constancia y  a ser un buen amigo de los compañeros de la Escuela.

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Igualmente Joselito manifiesta, en el último capítulo de su autobiografía, la necesidad de influir positivamente en la opinión pública para que la gente conozca bien el toreo a quienes lo protagonizan, porque “ el mundo de los toros está arraigado en una larga lista de valores humanos que siguen siendo muy necesarios para nuestra sociedad: el esfuerzo, la capacidad de sacrificio, la responsabilidad, el valor, la lealtad, la honestidad, la entrega, el compañerismo…Es importante hacer saber a la gente que todavía existen unos locos que se hacen llamar toreros y que llevan a gala esos valores a la vista del público”.

Hay muchas ideas que comunicar en el universo taurino y personas ejemplares que procuran dar buenos consejos en el entorno en que se mueven. Dámaso González en una ocasión que le preguntaron por el poder de los medios de comunicación, se refirió a que tenían el “deber de ser objetivos, de hablar de lo que realmente sucede, dejando sus gustos y preferencias aparte”.

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comentarios
  1. Mon dice:

    extraordinario artículo…..

  2. eltendido dice:

    Muy buena reflexión. Hay que hablar más de virtudes que de defectos. Es esencial, nunca mejor dicho.

  3. eltendido dice:

    Reblogueó esto en Eltendido’s Blogy comentado:
    Los toreros tienen valores que ayudan a mucha gente. Joselito es un buen ejemplo.

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