FIESTA

Publicado: diciembre 11, 2014 en Uncategorized

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La fiesta es uno de los temas más grandes de la vida, como el amor y la muerte. Platón afirmaba que las fiestas son de fundación divina porque reconocía la bondad y transcendencia de los orígenes del mundo. Celebrar una fiesta significa ponerse en presencia de la divinidad (Odo Casel).

La fiesta siempre tiene dos elementos que la conforman, el primero es la alegría y el segundo la presencia de arte que eleva los sentimientos. Ambos estuvieron presentes este pasado fin de semana en la pequeña localidad valenciana de Foios. Allí tuvo lugar una corrida de toros que es la primera en la historia de este pueblo.

Se ha escrito mucho sobre este festejo positiva y también peyorativamente, pero si tuviera que resaltar algo sería esa palabra, “fiesta”. Porque el toreo es fiesta como también lo puso de manifiesto Vargas Llosa al afirmar que “la fiesta de los toros representa una forma de alimento espiritual y emotivo intenso y enriquecedor….”.

Efectivamente, incluso en esa pequeña placita portátil hubo emoción, mucha alegría y muchas vibraciones espirituales compartidas.

Certeramente los periódicos digitales Aplausos y Burladero, titulaban sus crónicas: “Fiesta grande en Foios” y “Fiesta del toreo”. Los protagonistas fueron los toreros y el público que vivieron sus emociones porque una fiesta sin emoción no es fiesta. Si no se consigue involucrar al público y emocionarlo, no se puede evitar la sensación de que se está asistiendo a algo sólo formal y frío, y en definitiva falso.

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Momentos antes de esa corrida Vicente Ruiz El Soro declaraba: “Hoy va a ser un día grande. Toreo en Foios. En mi casa, ante mi gente. Va a ser una gran fiesta.”

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BELLEZA

Publicado: noviembre 19, 2014 en Uncategorized

Hace unos días recibí un mensaje por twitter desde México de P. Rafa LO (@98torero), en el que decía: “Josemaría ojalá salga un nuevo artículo con algo de Manzanares”.
En mi twitter @EsenciaToreo, al enterarme de su muerte, sólo pude escribir: “Hasta siempre maestro”. Recordar a José María Manzanares es sentir la belleza en el toreo. Su toreo era belleza pues tenía una serie de valores estéticos que los buscaba en primer término.
El crítico taurino Antonio Llorca reflejaba muy bien su personalidad y valores: “allí, en la finca extremeña, acabó, sobre todo un torero privilegiado, nacido para la gloria, un creador de belleza, referencia fundamental de la compostura, el gusto, la calidad y el sabor torero; un hombre atractivo, dotado de una gran elegancia y un natural poder de seducción; un consumado artista, indolente, también, inconstante y conformista”.

AYUDADO ALTO

Era capaz, con su capote y con su muleta, de crear belleza poniendo perfección en lo que hacía, maestría, sencillez y un claro orden en su inteligencia. Lo que decía Aristóteles sobre lo bello, se podía aplicar a muchos de sus muletazos: eran bellos porque no se les podía añadir ni quitar nada.

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Las palabras de J.M. Cossio son perfectamente aplicables a su tauromaquia: “La belleza del toreo está en la ejecución de las suertes que obedecen a un ritmo y a un sentido expresivo, tan patente como puede serlo la danza o el ballet. No está la belleza de las suertes en la gallardía del torero, ni en su actitud elegante o hierática al pasar cerca de él el toro. Está en cargar la suerte al mandar, en el conjugar los movimientos eficaces para el dominio con el movimiento del toro siguiendo el engaño; en el grupo dinámico, pleno de fuerza y contenida domeñada, de toro y torero; en la lenta dignidad con que se lleva trabada una fiera a la capa o a la muleta”.

CHICUELINA MANZANARES

Siempre que se pueda, belleza en todo. No por el refinamiento sino por el orden, la armonía, por la perfección y la maestría.

Termino con unas palabras de su hijo José María, al preguntarle hasta dónde llegaron las enseñanzas de tan extraordinario profesor como era su padre. “Es que ha sido todo…Desde que yo tenía tres o cuatro años, siempre escuchaba lo que, tanto él como otros toreros y gentes del toro que muchas veces estaban en casa, hablaban continuamente sobre los toros y el toreo. Quizá no me diera cuenta exactamente lo que decían. Pero se me quedaba dentro. Y cuando fui siendo mayorcito y me atreví a preguntar, siempre se vinieron a la memoria, ya aclaradas, las cosas que tanto me habían interesado desde niño. Fue un aprendizaje constante a la vez que natural. Quizá otros no hayan tenido la suerte de aprender de esa manera. Todos los casos son posibles, qué y cómo había que hacerles a los toros según sus distintas condiciones y reacciones, dónde y cómo había que colocarse…Sí, la verdad es que gracias a ser hijo de quien soy, cuando empecé a torear de verdad a los novillos y luego a los toros, lo sabía casi todo de pe a pa teóricamente. Hasta ahí llegaron las enseñanzas de mi padre. Luego, claro, llegó el momento de ir perfeccionándolo todo en mi soledad frente a los toros, de aprenderlo prácticamente, de ir progresando poco a poco y, en mi caso, de hacerlo con mi propia manera de hacer. Y siempre, y esto también me lo enseñó mi padre, hacerlo todo muy despacio, sin prisas, con toda la paciencia que fuera posible…y, sobre todo, haciéndolo con la máxima naturalidad…Tras preguntar todas las suposiciones posibles que pudiera haber, llegó el momento de experimentarlas en la realidad. El saber, la paciencia, la calma y la naturalidad…Eso lo tuve siempre presente y los sigo teniendo. Cada vez más”.

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ENTREGA

Publicado: septiembre 16, 2014 en Uncategorized

El diestro Enrique Ponce es noticia porque hace unos días indultó un toro en la plaza de toros de Murcia. Es el matador con más toros indultados pues ya son 42. También recientemente ha recibido en Bilbao el Premio Paquiro en su VII edición. En su discurso de agradecimiento puso de manifiesto la necesidad de la entrega total para que pueda surgir el arte del toreo. Transcribimos algunos párrafos de su intervención.

“¡Qué grandeza la del ser humano que siente la sensación de ser único delante de un toro! Si para eso hay que morir aquí, señores, se muere de verdad.

“Yo he pagado mi tributo al toreo. Ocho cornadas cruzaron mis carnes, multitud de volteretas que me dejaron marcadas las vértebras, costillas y clavículas. En dos de estas cornadas sentí la muerte cercana, sentí ese olor a cera que decía mi paisano Blanquet, fiel banderillero de Gallito. En la última recientemente en Valencia mientras sentí el pitón en mi cuello, entendí que podía ser el final, lo pensé, me dio tiempo a pensarlo y tuve miedo, pero no resentimiento hacia el toro que me cogió. Sentí miedo porque desde niño entendí la realidad del toreo, entendí que la muerte vive y es real también en el ruedo”.

“He vuelto a las plazas incluso si cabe más maduro después de 25 años como matador (…). Disfruto del toreo en un sentido más amplio, en un estadio superior y lo entiendo cada tarde que pasa, más como me lo explicó mi abuelo: más clásico, más puro”.

Estas palabras del maestro Ponce denotan que se entrega completamente a lo que hace y disfruta. En este sentido el escritor Pablo d´Ors en su libro “Biografía del silencio”, señalaba que tanto el arte como la meditación nacen siempre de la entrega y nunca del esfuerzo. El esfuerzo pone en funcionamiento la voluntad y la razón; la entrega, en cambio, la libertad y la intuición. Claro que bien podríamos preguntarnos cómo puede uno entregarse sin esfuerzo. Los chinos tienen un concepto para eso, wu wei, hacer no haciendo. Consiste en ponerse en disposición para que algo pueda hacerse por mediación tuya, pero no hacerlo tú directamente forzando su arranque, desarrollo o culminación. Cuando uno se entrega completamente a lo que hace, nada nos resulta gravoso y todo nos parece ligero. El gravamen se deja sentir cuando la entrega cede.

Lo resumía muy bien el crítico taurino Pepe Alameda: “el toreo no es graciosa huida sino apasionada entrega”. Ese era su slogan en todos sus programas de radio.

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ÉTICA

Publicado: agosto 11, 2014 en Uncategorized

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Estamos en el mes de agosto, y se trata del mes más taurino del año porque se celebran muchos festejos aprovechando las fiestas y las vacaciones. Pero también se observan cada vez más reacciones antitaurinas.

Se pueden sintetizar en tres, los problemas éticos que presentan las corridas de toros:
1. Si los animales pueden ser sacrificados lícitamente en ellas.
2. Si existe algún riesgo para la vida de los hombres.
3. Si se alimentan en estos espectáculos pasiones -crueldad, sadismo, etc- en el público.

A los antitaurinos parece que sólo les preocupa el primer problema, que fue creado artificialmente por sociedades protectoras de animales.
En estas fiestas, se sacrifica lícitamente al toro por varios motivos:
a) los animales están al servicio del hombre que puede ejercer un derecho sobre ellos.
b) este servicio, no es únicamente usarlos como alimentos sino también para diversión.
c) por la forma en que se hace, en las corridas de toros, no existe ensañamiento con el animal, ya que todas las “suertes” son necesarias para llegar a la suprema y, por tanto, para que pueda realizarse el espectáculo.

Los otros dos posibles problemas éticos no los abordo ahora, porque no interesan a los antitaurinos: su fin es defender unos derechos inexistentes en los animales y no puede decirse de verdad que hayan contribuido a la civilización.
Si se pudiera entrevistar a los toros, ¿estarían con los antitaurinos o con nosotros?

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MUERTE

Publicado: julio 30, 2014 en Uncategorized

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Hace unos días se celebró el curso “La tauromaquia y otras artes taurinas”, en la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo. Participó Luis Francisco Esplá, pronunciando una conferencia titulada: “Presente y futuro de la fiesta de los toros en cuanto expresión artística”, en la que abordó muchos aspectos de la Fiesta. Sin embargo, me quedo con la parte final de su disertación, porque se refirió a que hoy en día no se quiere oír hablar de la muerte. Se niega, se maquilla, se disfraza todo aquello que lleve a una evocación de la muerte. El toreo contradice este deseo poniéndolo en evidencia y explicándolo tan claro como la lidia, pues es capaz de presentar el drama de la vida y la muerte sin maquillarlo.

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Esplá manifestaba, en otra conferencia, que “se había acostumbrado a la muerte como la cosa más natural del mundo. La meto como el bocadillo en la cartera del Colegio y que lo devoraba en la plaza. Sólo de esta forma se puede caminar por la vida sin titubeos”.

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Son célebres las declaraciones de Yiyo cuando le preguntaron si meditaba sobre la muerte: “la llevamos en la cara todos los toreros. Algunos la expresan de una forma determinada y yo la expreso con la sinceridad. Me preguntas en qué momento pienso en ella: cuando apago la lamparilla de la mesita de noche; cuando me quedo solo. Pienso que un cuerno me va a arrancar el corazón, pero siempre respondo a la pesadilla con el ¿que más da?. Mejor morir de una cornada que en la M 30”.

Estos y otros toreros ayudan a pensar en la muerte sin miedo, a afrontarla, porque permite saber morir en la práctica. La muerte es la única realidad segura, aunque al parecer siempre mueren los demás y se tiende a olvidarla. No hay que olvidarla ni temerla porque no debemos temer a Dios ni a la verdad de nosotros mismos.

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Publicado: julio 15, 2014 en Uncategorized

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Durante estos días se está celebrando San Fermín, en la que el toro es el protagonista y eje de la fiesta. Un ejemplo para seguir apostando por el toro íntegro y bien presentado.

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Transcribo unas palabras de una entrevista a Santiago Martín El Viti, en las que manifestaba la posibilidad de una mala interpretación de la fiesta de los toros. Decía: “al humanizarla se ha debilitado. Se ha perdido respeto a la dureza indudable que entraña ser torero. El culto al matador de toros. Si seguimos restando elementos que rebajan la integridad de este espectáculo, estamos perdidos. El toro debe ser auténtico, el día que no lo parezca, adiós a la Fiesta. Porque ésta es toro, toro y toro y, luego torero, que se beneficia del toro”.

Hay en las redes sociales blogs independientes y twitters que insisten y defienden sin cansancio la importancia del toro, pues sin él nada tiene importancia en la Fiesta. Por ejemplo en el blog “toros en puntas”, se lee, “parar, templar y mandar ante un toro fiero, encastado, poderoso, un animal con nobleza, sí, pero no atontado”. En otro blog “el secreto de la bravura”, se escribe, “el futuro pasa por recuperar la suerte de varas, lidiar el toro íntegro y bien presentado, buscando el toro bravo y encastado”.

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“He visto coronar con música la muerte gloriosa de un toro de raza, y he sentido un coro de aplausos inaudibles e invisibles que corrían por mi sangre”. Son palabras de D. Álvaro Domecq y Díez, ganadero, que también insistía en la necesidad de que los medios de comunicación taurinos hablasen mucho más de los toros y no sólo de las faenas que realizan los toreros.

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ARTE

Publicado: junio 26, 2014 en Uncategorized

El toreo es capaz de transmitir emociones y sentimientos en el ruedo. Miedo, felicidad, emoción, alegría, son expresiones que se dan cita en una faena. Lo importante no es el resultado final, como en el deporte, sino el contenido; lo que el toreo ha llegado a sentir y ha sido capaz de transmitir. Si se consigue que el corazón dé un vuelco, te llegan sentimientos, emociones… estamos hablando de arte. Son afirmaciones de José María Manzanares.

Pues sí, el arte conmueve al alma y provoca una expresión individual e intransferible a la persona, a la que le comunica algo inmaterial y único. No puede haber arte sin emociones y por eso el arte también es sentimiento.

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Para que una faena llegue a ser verdaderamente artística tiene que poseer al menos tres elementos:
a) El valor técnico. El mito de la pura espontaneidad es una ingenuidad y engaña sólo a los simples. Se necesitan conocimientos, práctica, un oficio aprendido.
b) El valor estético, que afecta a la sensibilidad, a las emociones. No es algo mecánico. No basta “la técnica”, hace falta algo más, “el genio”, que no se aprende y surge…
c) El valor representativo, se recubre de evocaciones culturales e históricas que se suman al valor estético y técnico. Faenas que evocan otras épocas o que son innovadoras…

Para el público, en la base de cualquier obra de arte está el “me gusta”, y ese gusto siempre se puede y debe educar, mejorar… ¿Cómo?, viendo faenas que ya están consagradas, conociendo mejor la técnica del toreo, eligiendo con libertad toreros y ganaderías que aporten. Aunque se afirme que el mejor aficionado es al que más número de toreros le caben en la cabeza, no todos tienen por qué producirnos emoción estética y por eso hay que seleccionar de entre todos los que ha habido, hay y habrá a lo largo de la historia. Frecuentar y seguir aumentando la afición y esto requiere siempre volver a ver.